martes, 29 de junio de 2010

TIEMPO DE BUSCAR A DIOS


Bienaventurados aquellos que con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos
(Salmo 119:2)

     Estas palabras pronunciadas por el salmista constituyen en esencia el tema de nuestra meditación para esta oportunidad, la cual ha de girar en torno a la búsqueda de Dios. La Escritura expresa con toda claridad que el deseo de Dios es que los hombres le conozcan y obedezcan:

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan
(Hechos 17:30)

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento
(2 Pedro 3:9)

     Aunque él ha escogido mantenerse velado y en oculto, espera que los hombres intenten hallarle, aunque sea como palpando a ciegas:

…para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros
(Hechos 17:27)

     Toda persona nace con un ineludible sentido de obligación moral. Esto es así porque todos tenemos una conciencia que actúa como árbitro de nuestras acciones, pensamientos y motivaciones, y, además, tenemos un fuero interno, un conjunto de leyes, que atestiguan en nuestro interior sobre la realidad de la existencia de Dios y la necesidad de buscarle para estar en una correcta relación con él. La conciencia es esa cualidad de la personalidad otorgada por Dios que nos define como seres sensibles y morales, pues nos permite calificar nuestros actos en el contexto de la moralidad y la justicia. Muchos pensadores han tratado de desconocer este elemento; han tratado de igualarlo con la influencia del ambiente y la educación; han dicho que esta conciencia moral no es más que el resultado de los tabúes y restricciones que se imponen a la persona durante su desarrollo; sin embargo el hecho es universal: la conciencia está presente en cada hombre y en cada mujer; puede que ignorada, casi ahogada, casi extinguida, pero siempre presente, acusando o defendiendo a la persona misma.

…mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos
(Romanos 2:15)

     Por otra parte, es a la luz de conciencia interna y personal donde cada individuo tiene la más sincera convicción de lo plena o vacía que es su vida. Blaise Pascal, el famoso matemático y físico francés de principios del siglo XVII, expresó que el ser humano posee un vacío en su interior con “forma de Dios” y que, por tanto, sólo él (Dios) puede llenar ese vacío en la experiencia humana. A pesar de lo mucho que han escrito y debatido los pensadores, filósofos, estudiosos de la conducta, y otros hombres de ciencia, todas sus propuestas y aportes han resultado ineficaces para satisfacer ese vacío existencial en el alma y corazón del hombre. Sus muchos postulados que inutilmente intentan presentar una respuesta sin tomar en cuenta a Dios no han podido hacer que las personas vivan más felices; sus detallados e intrincados razonamientos no han resultado útiles para liberar al hombre de sus temores; ni siquiera han provisto una motivación que invite a la aspiración de un estilo de vida más elevado y creciente en significados y propósitos. Uno de los más célebres e influyentes representantes del siglo pasado, el famoso poeta y filósofo alemán Fiedrich Nietzsche, llegó a expresar su total y absurda falta de coherencia y respuestas en la siguiente frase: “el insensato dice: yo busco a Dios, yo busco a Dios”, “nosotros lo hemos matado, Dios está muerto”. Me complace mucho discrepar y contradecir al extinto Nietzsche para afirmar que Dios está vivo; ¡¡Cristo vive!!, jamás podría él morir puesto que él es autosuficiente; él es el Eterno; sigue siendo el único que tiene inmortalidad; el único que no tiene principio ni fin de días; el único rey por todas las generaciones; el único inmutable, en quien no hay mudanza ni sombra de variaciones; él único cuyo loor permanece para siempre; solo él es la Roca de los siglos, el Padre eterno, el que vive por siglos de siglos, de eternidad a eternidad, ¡gloria sea a su nombre por siempre!

Es tiempo de buscar a Dios

     Muchas personas corren en busca de lo que piensan les dará ese sentido de realización y felicidad personal; algunos buscan reconocimiento; otros buscan dinero; unos buscan votos para algún candidato político; otros, un amor que los quiera; muchos buscan paz, salud, tranquilidad y seguridad para los años de la vejez y el retiro; otros no saben siquiera qué es lo que buscan, mas lo único que nos puede permitir vivir una vida plena de propósito y satisfacciones permanentes, es aquello que está escondido en Dios. Por lo tanto, cualquiera sea la etapa y condición de tu vida actual: sea que te encuentres en la juventud o en la vejez; en una época de crecimiento y prosperidad o en medio de fracasos y decepciones; que te sientas con ánimo, fuerzas y energía o te sientas cansado y desalentado; como quiera que te encuentres, solo quiero recordarte lo que seguramente ya sabes: es tiempo de buscar a Dios. Solo él puede llenar nuestros corazones y hacer que nuestra copa rebose; solo él puede impartir en sosiego la plenitud de fuerzas y virtudes que necesitamos; solo él puede hacer que la heredad que nos ha tocado sea deleitosa y agradable para gloria de su santo nombre.

     Es la voluntad de Dios que le busquemos con mayor resolución y con ánimo decidido. El profeta Isaías declaró:

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano
(Isaías 55:6)

     Hijo de Dios, no es tiempo de vivir en quejas y amarguras; no es tiempo de vivir por inercia, sin metas ni propósitos establecidos; no es tiempo de vivir en pecado e impureza; no es tiempo de vivir en frialdad e indiferencia; no es tiempo de vivir prisionero del temor y las preocupaciones; no es tiempo de disfrutar los placeres y entretenimientos de este mundo a espaldas de Dios, lejos de su presencia; como diría el apóstol Pedro “baste ya el tiempo pasado” para haber vivido de esa manera, cuando no conocíamos al Señor Jesucristo, nuestro glorioso Salvador y Rey.

Bienaventurados aquellos que con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos
(Salmo 119:2)

     El creyente que con todo el corazón le busca es el creyente decidido; es el violento (impetuoso, impulsivo, vehemente, apasionado, fogoso, ardiente, fanático) que arrebata el reino de los cielos; es aquel para quien su relación con Dios no es una mera formalidad religiosa sino una intensa y apremiante prioridad que determina y matiza toda las áreas de su vida; es aquel que ha colocado todo su ser, sus esperanzas, sus deseos, su futuro, sus necesidades, en fin, todo lo suyo, en las manos del Señor. Es aquel que se deja embargar por un creciente deseo de conocer a Dios; es ese creyente que vive en una constante y renovada resolución de obedecer y honrar a Dios. Es una verdadera tristeza que vivamos de otra forma, puesto que estamos invitados a experimentar esa abundancia de vida que emana de la presencia de Dios, y ello lo recibimos y disfrutamos plenamente sólo cuando le buscamos con todo el corazón.

Bienaventurados aquellos que con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos

     El hombre que busca a Dios es bienaventurado porque no se siente obligado a pecar. Descubre que “no le hace falta pecar"; encuentra una especie de principio: “mientras más cerca de Dios más lejos del poder del pecado”. Además, descubre en su experiencia propia, que produce una mayor y más profunda satisfacción honrar a Dios que entregarse al pecado. La señal inequívoca de un verdadero caminar con Dios es la santidad. Vivir en santidad es vivir en libertad y paz, en poder y amor. Libertad del pecado y libertad para agradar a Dios. Paz para con Dios en nuestra conciencia y paz para con las personas con quienes nos relacionamos. Poder para vivir una vida diferente a la que impera en la sociedad y poder para sobreponernos ante las dificultades. Amor para con Dios nuestro Salvador y amor para con todos aquellos que nos rodean.
     El pecado indefectiblemente dejará un fruto amargo en la vida de aquel que lo comete: culpabilidad; ansiedad; opresión; insatisfacción; enfermedad; muerte. La iniquidad es como un cáncer que socava la sensibilidad espiritual, el gozo de la salvación, el poder para servir, ciega el entendimiento, acarrea tristezas y discordias, y suspende el disfrute de las bendiciones de Dios. Pero usted no ha sido llamado para vivir en el pecado ni para vivir al margen de las bendiciones de Dios, Dios le ha creado y salvado para que usted busque su rostro continuamente y disfrute de su bendición y del poder de su presencia. El Rey David lo expresó co las siguientes palabras:
Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro
(Salmo 105:3-4)

     Dios nos ha llamado a vivir con manos limpias y corazón puro; nos ha llamado a formar parte de esa generación de los que le buscan, de los que buscan su rostro; ¡¡es tiempo de buscar a Dios!!

     En el amor de Jesucristo, Antonio Vicuña.

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8 comentarios:

  1. estoi tan triste y sola kisiera que dios me escuchara pero le eh fayado tantas veces que ya no kiere oirme le pido y no oigo respuesta kisiera poder estar cn el pero no puedo dejar el pecado y siento que ya no tengo otra oportunidad xq lo asepte en mi corazon y le segui fayando aun abiendole prometido que seguiria sus pasos y ahora nose q aser!! ayudenme denme un consejo

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    1. Hermano!!! no es así el seguro te escuchó. Debe querer que se lo demuestres. una mujer a eces no te contesta. solo espero como te comportas de ahora en adelante para estar a tu lado o no. Pero la diferencia que Dios siempre está a veces callado pero siempre está tal ez quiere que le des la mano.

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  2. Que el Señor te bendiga, ¿Podrías escribir a mi correo personal? (antoniojvicuna@gmail.com) Debo decirte como dijeron los discípulos a un hombre que clamaba por la atención del Señor Jesús, "ten ánimo, el Maestro te llama"; lo mismo te digo, hay oportunidad y esperanza de una vida nueva y diferente, Dios te ama, y él es un Dios justo y Salvador, perdonador y restaurador. Espero tu respuesta para proseguir escribiéndote, en el amor de Jesucristo, Antonio.

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  3. A MI ME PASA IGUAL SOLO QUE AL FALLARLE A DIOS LE HE FALLADO A MUCHAS PERSONAS HACIENDOLES DAÑO NOSE SI DIOS ESCUCHE MIS PETICIONES Y EL DESEO TAN GRANDE DE RECIBIRLO EN MI VIDA, PERO LO NECESITO EN MI CORAZON INFINITAMENTE

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  4. Saludos. Nuestras acciones siempre generan consecuencias, no solo para nuestra vida personal sino también para la de aquellos que nos rodean y con quienes nos relacionamos, pero el amor de Dios es tan extraordinario que, aunque merecemos pagar por nuestro mal proceder, sin embargo, Dios está dispuesto a perdonar, restaurar, y reconciliar. ¿Qué pide él? el reconocimiento sincero de nuestro pecado (confesión) y la disposición a abandonarlo (arrepentimiento). En Él hay perdón y por eso es honrado (Salmo 130:4). Jesús dijo que el sano no tiene necesidad de médico, sino el enfermo; que él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido; que a todo aquel que se acerca él no le echaría fuera. Hay una puerta para acercarnos a Dios, es Jesús; su muerte y resurrección asegura que la puerta se abrirá si en arrepentimiento y fe nos acercamos con la necesidad de reconciliarnos con Dios. Un abrazo.

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  5. solo quiero dar Gracias a Dios y confio en que sus tiempos son perfectos!!! y Dios los beiga a todos lo que leean este comentario. siempre para delante!

    Atte: LUIS ENRIQUE GRANADOS MOTA-.

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  6. deseo buscar nuevamente a dios pero me cuesta tamto leer la biblia como hago el hizo tamtas cosas por mi escucho musica cristiana y canto danzo pero no es suficiente.....

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    1. La Biblia es la Palabra de Dios, y solo podemos avanzar en nuestro caminar de fe pasando tiempo con ella, pensado en lo que en ella se nos dice, acudiendo con cierta frecuencia a ella para renovar y recordar lo que es la voluntad de Dios para nuestras vidas. No veas la lectura de la Biblia como una obligación que cumplir, trata de acercarte a ella con tranquilidad y con la intención de "pensar un rato en las cosas de Dios". No te preocupes en leer mucho, mas bien dedícate a leer con calma y pensar en lo que significa eso que lees y trata de encontrar aplicaciones de esa lectura para tu vida personal. Nada te puede ayudar tanto como la lectura de la palabra de Dios y la oración. Las demás cosas son como complementarias, pero la lectura y la oración son esenciales. Que el Señor te bendiga!! Un abrazo. Antonio.

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